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¿Se puede fotografiar un agujero negro?

 En 2018 podríamos contar con la primera imagen en ondas de radio del horizonte de sucesos de Sagitario 43, en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea.

A primera vista parece un reto imposible. ¿Cómo se puede fo­tografiar un lugar del cual ni la luz logra escapar? A lo largo de los años y gracias a los radiotelescopios, nos hemos podido hacer una imagen más o menos detalla­da de los agujeros negros estelares, los que aparecen cuando una estrella muy masiva termina su existencia. Pero los hay de otro tipo. Se trata de objetos que se encuentran en el centro de galaxias como la nuestra y de los que sabemos de su existencia de manera indirecta: los agujeros negros supermasivos. El de la Vía Láctea, en particular, es conocido como Sagitario A.

En abril de 2017, un grupo internacional de astrónomos apuntó a Sgr A* una serie de radiotelescopios repartidos por to­do el mundo que forman el denomina­do Event Horizon Telescope (EVT). Su objetivo es obtener una imagen lo más realista posible del llamado horizonte de sucesos, la región que marca el límite de lo que es visible alrededor del agujero negro. O lo que es lo mismo, el punto de no retorno, pues una vez superada esa frontera, la velocidad necesaria para escapar de la atracción gravitatoria del agujero es mayor que la de la luz. Du­rante seis noches, el EVT estuvo obser­vando el centro de nuestra galaxia. Los datos recogidos están siendo procesa­dos y, si todo va bien, en 2018 podría­mos contar con la primera imagen –en ondas de radio y no muy nítida– del ci­tado horizonte de sucesos.

La mayoría de galaxias del universo tienen en su centro un agujero negro, como la nuestra y, algunas de ellas, tienen incluso dos. Estos agujeros negros generarían la gravedad suficiente para mantener la unidad de la propia galaxia. Por ejemplo, la galaxia Andrómeda es una vecina de nuestra galaxia, a 2,5 millones de años luz de distancia. El agujero negro de su centro es unos 30 millones de veces más masivo que el Sol y unas 10 veces más masivo que el agujero negro central de la  Vía Láctea.

Fotografiar el horizonte de sucesos, el límite tras el que la materia desaparece al chocar con él, parece ahora más coherente que nunca, dado que recientemente se ha comprobado que realmente existe. La comprobación consistió en tratar de comprobar la hipótesis de que los agujeros negros tienen una superficie sólida. No encontrar evidencias de esa superficie indica que existe un horizonte de sucesos, lo que constituye una férrea comprobación para los científicos. Otro tanto más para la Teoría de la Relatividad de Einsten.

Esto significa que el horizonte de sucesos ya no es una frontera imaginaria, aunque tampoco física, a partir de la cual la luz que entra ya no puede escapar.

A pesar de que cada vez conocemos más sobre los agujeros negros, y que no por ello dejan de ser uno de los objetos más misteriosos del universo, son también los más simples. Y, ¿Por qué? Porque casi todo el resto de cuerpos del universo se rige por diversas fuerzas que tenemos que explicar con física de partículas, como la termodinámica y el magnetismo. Sin embargo, los agujeros negros solo están gobernados por una fuerza: la gravedad.

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